Las letras dicen por si solas lo que un espíritu a veces siente...
domingo, 5 de febrero de 2012
Alejandra...
La poesía de Pizarnik no abre un camino estético, sino que lo cierra. De ahí, podría pensarse, la dificultad para encontrarle continuadores. Pizarnik admite imitadores, pero no continuadores. En su estilo, es imposible hacer algo que no se le parezca.
viernes, 20 de enero de 2012
Desempolvando el alma...
Después de mucho andar con la cabeza gacha
llena de escombros hechos imágenes
camino por la vida desempolvando el alma
trazando mi propia senda, paso a paso,
conforme a los lerdos latidos de este corazón
que con angustia desmesurada espera,
fumando ansiedades,
una jugada más de la existencia…
A mi alrededor reina un caos silencioso
cargado de miradas de desapego…
No es este mi mundo,
no es este el espacio donde pertenezco…
Acordado el destierro de mi sombra partiré…,
sin dejar huellas visibles…
La mansedumbre hostil
de tu mirada así lo demanda…,
la llaga en tu corazón lo exige a gritos…
Otro lugar…, otro espacio
y los despojos de aquellas imágenes
como fantasmas…
domingo, 4 de septiembre de 2011
Zorro/a - CAMBIOS
Las personas no
cambian de vida porque dejen de
fumar, de jugar, de comer o de salir,
o porque son o no “capaces de…”
Las personas mutan
realmente cuando el cambio se ve,
cuando viene desde
adentro, cuando ese cambio se puede sostener
con actos válidos que lo demuestran…
Las personas cambian
cuando el dolor las ha doblado lo suficiente,
como para darse
cuenta que si no mudaban de aires
su vida se
transformaría en caos total…
La mutación se
apodera del ser si este deja su piel vieja
por la que brilla
debajo y pugna por asomar…
Entonces las mudanzas
son profundos ajetreos del alma,
que lucha consigo
misma por alcanzar aquello que deseó
desde lo insondable del tiempo mismo…
Las transformaciones
alcanzan logros desmesurados
cuando estamos
convencidos
de lo que estamos
viviendo como cambio…
Entonces…, no midas
con tu vara si he cambiado o no,
no determines el
cambio si hago o no tal o cual cosa,
no condiciones, ni malentiendas,
ni justifiques, ni
critiques…
Porque al final de
los tiempos los trueques del alma
nos serán negados
y el corazón volverá
a padecerlo…
Sería algo así como:
“El zorro pierde el pelo pero no las mañas…”
Pero si hablamos de
cambios…
“Las personas cambian cuando pierden el pelo y las mañas…”
domingo, 28 de agosto de 2011
¿QUÉ PASÓ CON LAS LETRAS?
Se te quedaron atragantadas…
Se te borraron de golpe y a golpes…
Se tumbaron en la comisura de tus labios
y ahí permanecen sin decir…
Se te escondieron bajo la cama
de aquel hotel…
Se te quedaron sentadas
en una silla
o chorreando por la ventanilla…
Vaya a saber…
¿Qué pasó con las letras…?
Todas ellas están, hoy, mudas…
Permanecen sin palabras en el tiempo…
Aquietaron sus ansias de ser…
Se callaron por fin…
Ya nadie las espera
Ni las desea
Ni las sostiene…
Se hundieron en el hueco de tu pecho…
El fundamento de sangre razón y vida: todo se construye en vos. Lo que no te roza se desmorona a pedazos. (L. Peredo)
domingo, 21 de agosto de 2011
¿CULPABLE O INOCENTE?
Se te acusa de ladrona,
Superada, mala
Y grosera.
Se te acusa de cobarde
De estratega
De arrastrada…
Se te acusa de exterminadora
Mal hablada, de gritona…
De creída…
Reclamante, como cualquiera,
Fastidiosa, traicionera…
Fabricante de toda clase
De humillaciones…
Se te acusa
de no saber
Ni averiguar…
Se te acusa
De no querer hacerlo…
Se te acusa de libre,
dominante y dominada…
Se te acusa
de sólo mirarte,
de pensarte,
de nombrarte…
Se te acusa de existir…
De ser, de estar…
Se te acusa y…,
de vez en cuando…,
se te olvida…
viernes, 19 de agosto de 2011
"EL OTRO YO" (El cuentómetro de Mort Cinder)
Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras,
leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la naríz,
roncaba en la siesta. Se llamaba Armando Corriente en todo,
menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho
su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente
los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho
se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento,
el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente
al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un duro golpe para el pobre Armando,
pero enseguida pensó queahira sí podría ser enteramente vulgar.
Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir
su nueva y completa vulgaridad.Desde lejos vio que se acercaban sus amigos.
Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo cuando
pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males,
el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban " pobre Armando.
Y pensar que parecía tan fuerte y saludable".
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reir y, al mismo tiempo,
sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia.
Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía
se la había llevado el Otro Yo.
http://www.cuentometro.com.ar/036.htm
leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la naríz,
roncaba en la siesta. Se llamaba Armando Corriente en todo,
menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho
su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente
los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho
se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento,
el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente
al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un duro golpe para el pobre Armando,
pero enseguida pensó queahira sí podría ser enteramente vulgar.
Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir
su nueva y completa vulgaridad.Desde lejos vio que se acercaban sus amigos.
Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo cuando
pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males,
el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban " pobre Armando.
Y pensar que parecía tan fuerte y saludable".
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reir y, al mismo tiempo,
sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia.
Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía
se la había llevado el Otro Yo.
http://www.cuentometro.com.ar/036.htm
lunes, 15 de agosto de 2011
LA GRAN MUJER
Qué ironía de la vida… vos la gran mujer…
y yo lo peor de todo…
Pero es inspirador saber que he escuchado
tanto que salió de tu boca…
Tanta carta dio donde tenía que dar…
tanta frase mal mascada…
Si supieras, gran señora…
lo que tu existencia provoca…
Andarías por la vida pidiéndole perdón al más idiota…
A los conocidos con los que te cruzas a diario
Les esquivarías la mirada…
No dejarías que te vieran…,
Porque tu sola presencia
es la nube negra sobre sus cabezas...
¿Qué se siente saber que fuiste un medio y no un fin?
Duele…, tal vez…
Y aunque hoy tus buenos recuerdos te consuelen
Dudo que alcancen como explicación
A lo que no es…
Y aunque trates de evadirlos
Sabes que son, y que no es poco…
domingo, 31 de julio de 2011
Esa mirada…, aquel día… ¿fantasía o realidad?
Absorta en el horizonte y sin saber muy bien hacia
dónde iba subió decidida a entregarse a esa historia,
tejida con finos hilos de desconfianza…,
destrozando cristales, aniquilando distancias…
No puso resistencia alguna cuando lo vio.
Se entregó blandamente a la ironía de la vida que,
había pensado, le sonreía por fin…
Mas su alma, segura de sí, y con marcas de antiguas
batallas duramente ganadas al destino,
esta vez no le habló al oído…
Y aquella sucesión de hechos y palabras hizo que
callera ante el despiadado hechizo del amor,
que la abrazaba con calidez…
Aquel hombre-dios estaba allí, mirándola con ternura
y deseo…
Ese, que le hablaba al oído, que atendía su necesidad,
estaba de pie ante sus ojos asombrados…, esperándola!
Hasta podía escuchar el latido agitado
de su corazón en vuelo…
Se dejó envolver con sus brazos firmes,
hundiéndose en su pecho, abierto de par en par,
sólo para ella…
Y así, casi sin pensar, aquel día murió de gozo…
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