Las letras dicen por si solas lo que un espíritu a veces siente...

viernes, 19 de agosto de 2011

"EL OTRO YO" (El cuentómetro de Mort Cinder)

    Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras,
leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la naríz, 
roncaba en la siesta. Se llamaba Armando Corriente en todo,  
menos en una cosa: tenía Otro Yo.

     El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho 
su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

     Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente 
los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho 
se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, 
el muchacho  no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente 
al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

    Al principio la muerte del Otro Yo fue un duro golpe para el pobre  Armando,
pero enseguida pensó queahira sí podría ser enteramente vulgar. 
Ese pensamiento lo reconfortó.

    Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir 
su nueva y completa vulgaridad.Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. 
Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo cuando 
pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, 
el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban " pobre Armando. 
Y pensar que parecía tan fuerte y saludable".

   El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reir y, al mismo tiempo,  
sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. 
Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía 
se la había llevado el Otro Yo.


http://www.cuentometro.com.ar/036.htm


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